martes, 3 de febrero de 2009

Oración de renuncia al mal y al suicidio



La renuncia corta el mal desde la raíz. 
Es el primer golpe fatal que le damos. 
Cuando renunciamos el mal pierde el dominio que tenía sobre nosotros y retomamos nuestra vida para entregarla enteramente al Señor, nuestro Dios. 
El segundo y definitivo golpe es la confesión de los pecados y el recibimiento de la reconciliación con el Señor.

Al realizar nuestra oración de renuncia es bueno que alguien esté con nosotros.

Señor Jesús, confieso que pequé cuando busqué la solución fuera de Ti. Perdóname Señor, por mi ignorancia, por la dureza de mi corazón y por todas las veces que quise pasar por encima de Ti, buscando respuestas inmediatas por medio de prácticas prohibidas. Dios mío, no te engañé a Ti, sino a mí mismo, permitiéndome creeren el error y bebiendo sus consecuencias.
Vengo a recurrir a tu amor misericordioso. Perdóname, Jesús. Acepta esta oración que hago con todo mi corazón, con toda mi alma y con todas mis fuerzas.
Virgen María, madre de Jesús y madre mía, vencedora de las batallas de Dios, que pisaste la cabeza de la serpiente, que avanzas como ejército, revestida de gloria y de poder, que Dios te concedió, se en este momento para mí intercesora, amparo, refugio contra todo mal.
Señor Jesucristo, por tu Santa Cruz, por tus llagas, por tu preciosísima sangre, por tu santo y temible nombre renuncio de todo corazón:

• A Satanás, a todas sus seducciones y obras, a sus mentiras.

• A todo vicio del pecado, a toda esclavitud de los sentidos, al mal contra mí y contra mi prójimo.

• A todo espíritu de confusión, a los disturbios en mis sentimientos, a la agresividad, al odio y rencor, a la venganza y a la ira, a no creer en Dios y en su amor, a la decepción y a la desesperación

• A todo espíritu de muerte y deseo de muerte de los demás, deseo de autoflagelación y suicidio, renuncio a la angustia.

• Renuncio a todo espíritu de maldición, blasfemia, chismes y mentiras.

• A todo espíritu de promiscuidad, de prostitución y adulterio, a toda práctica homosexual, al vicio de la masturbación y a la excitación por pornografía.

• A la brujería, espiritismo, adivinación, evocación de los muertos.

• A todos los espíritus que fueron evocados sobre mí o sobre mi familia.

Señor Jesús, pido que rompas todo yugo hereditario que pesa sobre mí, todas las maldiciones, tendencias al mal. Que todo lo que recibí de mis antepasados sea tocado por tu sangre redentora.
Destruye, Señor, todas las consagraciones, pactos, bautismos y otras señales de consagración al espiritismo, a la magia o a cualquier secta. Renuncio a todos los beneficios o falsos beneficios obtenidos por esos medios.
Señor, no quiero hacer parte de nada que pueda ofenderte. Quiero ser tuyo, me entrego enteramente a Ti y confieso que Tú, Jesús eres mi Señor.
Revísteme con tu sangre, Señor. Que tu sangre sea barrera insuperable entre mí y el enemigo. Que el enemigo sea sometido, Jesús, y se postre a los pies de tu cruz. Amén.

Algunas citaciones bíblicas que pueden ayudarte a rezar: Ef 6,10-18; Mt 6,24; Hec 2,36; 1Ped 5,8-9.
(Artículo extraído del libro “Quando só Deus é a resposta” de Márcio Mendes)
Fuente: http://www.cancionnueva.com.es/?p=9821

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